Salud

COLON IRRITABLE: SÍNDROME QUE AFECTA A MUCHOS

El Colon Irritable o Síndrome del Intestino Irritable es un trastorno frecuente que afecta el intestino grueso. Las personas que lo padecen sienten cólicos, dolor abdominal, hinchazón, gases y diarrea o estreñimiento, o ambos. Es un trastorno crónico por lo que quien lo sufre deberá vivir con él y controlarlo a largo plazo.
Algunas pueden controlar los síntomas con cambios en la alimentación, estilo de vida y con tratamiento del estrés. Este trastorno no produce modificaciones en el tejido intestinal ni aumenta el riesgo de cáncer colorrectal.

Causas: El mayor problema es que al día de hoy no se conoce con precisión su causa.
Desde un punto de vista general, lo más aceptado y demostrado es que existen alteraciones de la motilidad intestinal y/o de la sensibilidad digestiva, influenciadas por factores psicológicos, como ser estados ánimo, situaciones de estrés, entre otros.

Síntomas: Los síntomas digestivos propios son: dolor, distensión abdominal (sensasión de hinchazón) y la alteración del ritmo evacuatorio intestinal.
El dolor abdominal es similar a un cólico, puede ser opresivo o punzante, en general de leve o de moderada intensidad que alivia tras la defecación y suele respetar el sueño. El inicio o la presencia del dolor abdominal se asocia habitualmente con deseos de defecar o con cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones y, frecuentemente, se relaciona su comienzo luego de comer algún alimento determinado.
Alteraciones del ritmo intestinal es otro de los síntomas caraterísiticos. Pueden manifestarse con predominio del estreñimiento o de la diarrea, o de forma alterna diarrea – estreñimiento. También se pueden presentar heces sueltas y acuosas frecuentes. Puede experimentar una necesidad urgente de tener una deposición, lo cual puede ser difícil de controlar.
En el caso de presentar este síndrome con estreñimiento, tendrá dificultad para defecar, al igual que deposiciones menos frecuentes. Es posible que necesite hacer fuerza y que tenga cólicos. A menudo, se elimina solo una pequeña cantidad de materia fecal o no se elimina nada.
La distensión abdominal y la producción de gases se desarrollan progresivamente a lo largo del día. Son frecuentes la saciedad precoz tras la ingesta, las náuseas, los vómitos, las flatulencias, dolor anal y el ardor torácico. Otros síntomas son la sensación de evacuación incompleta de la materia fecal y la presencia de moco en las deposiciones.
Con una frecuencia elevada, los síntomas empeoran tras situaciones de ansiedad, depresión, angustia y eventos estresantes. Existen otros síntomas que pueden acompañar al Síndrome del Intestino Irritable como períodos menstruales dolorosos, dolor de cabeza, molestias al orinar, dolores musculares, óseos y cansancio.

Desencadenantes:

  • Alimentos: Muchas personas que tienen síntomas del síndrome del intestino irritable notan que estos empeoran cuando consumen ciertos alimentos y bebidas, como trigo, productos lácteos, frutas cítricas, frijoles, repollo, leche y gaseosas.
  • Estrés: La mayoría de las personas que sufren síndrome del intestino irritable tienen signos y síntomas que empeoran o son más frecuentes durante períodos de mayor estrés. Sin embargo, si bien el estrés puede agravar los síntomas, no es la causa.
  • Hormonas: Las mujeres son dos veces más propensas a padecer síndrome del intestino irritable, lo que podría indicar que los cambios hormonales influyen. Muchas mujeres descubren que los signos y síntomas son peores durante sus períodos menstruales o cerca de estos.

Factores de riesgo: Muchas personas padecen síntomas ocasionales del síndrome del intestino irritable, pero es más probable que tengan el síndrome si:

  • Son jóvenes: El síndrome del intestino irritable suele manifestarse con mayor frecuencia en personas menores de 50 años.
  • Son de sexo femenino: El síndrome del intestino irritable es más frecuente en las mujeres. La terapia con estrógeno antes o después de la menopausia también es un factor de riesgo del síndrome del intestino irritable.
  • Tienen antecedentes familiares de síndrome del intestino irritable: Los genes pueden influir, al igual que los factores compartidos en el ambiente familiar o una combinación de los genes y el ambiente.
  • Tienen un problema de salud mental: La ansiedad, depresión y otros trastornos de la salud mental están relacionados con el síndrome del intestino irritable. Los antecedentes de maltrato sexual, físico o emocional también pueden ser un factor de riesgo.

Tratamiento:

Medidas higiénico – dietéticas: Evitar temporalmente aquellos alimentos y bebidas que desencadenen o empeoren los síntomas (tóxicos como el tabaco, estimulantes como el alcohol y el café, los que produzcan gases en exceso: repollo, porotos, coles, harinas, entre otros). Aconsejamos la realización de ejercicio físico adecuado a su edad y evitar el sedentarismo. Si predomina el estreñimiento deberemos aumentar la ingesta de fibra (frutas, verduras, cereales, ensaladas) y a la vez, es importante el consumo de agua para evitar generar más estreñimiento.

  • No existen alimentos prohibidos o malos. Cada persona debe identificar que alimentos le sientan peor y eliminarlos. Como norma general, alimentos como las especias, la cafeína, los picantes, las grasas o comidas muy condimentadas deben evitarse. Es recomendable beber agua y comer frutas y verduras.
  • Es importante tomarse tiempo para realizar las comidas, al menos 20 minutos.
  • Del mismo modo es importante tomarse tiempo para defecar. Acudir siempre que se tenga deseo, no reprimirlo. Acudir al baño de forma tranquila, tomarse tiempo, aunque no en exceso.
  • Es aconsejable realizar 30 minutos de actividad física adecuada a la condición física de cada persona. Este hecho ya es conocido para patologías que afectan al aparato cardiovascular, pues es igual de beneficioso para nuestro aparato digestivo, no solo al ayudar a mejorar su motilidad, si no por los beneficios del ejercicio a nivel del sistema nervioso central y la neurotransmisión.
  • Es beneficioso evitar las situaciones estresantes o si no es posible cambiar la forma de enfrentarse a ellas para minimizar su impacto en nuestra salud.

Psicoterapia: De gran valor en este tipo de pacientes. Los componentes emocionales juegan un papel muy importante en el desencadenamiento del cuadro.